martes, 7 de febrero de 2012

Estadio de Las Delicias, nuevo polo de desarrollo


Este jueves 9 de febrero, será inaugurada la primera parte de la remodelación del Estadio Las Delicias de Santa Tecla, que consiste en una cancha de grama artificial de primera calidad, similar o mejor a la del Estadio “Omni Life”, del Guadalajara de México, donde se acaban de celebrar los Juegos Panamericanos 2011.

Oscar Ortiz, Alcalde de Santa Tecla, hablará ese día sobre la gran inversión realizada en esa obra, conjuntamente con el Instituto Nacional de los Deportes (INDES), a la cual, en la siguiente etapa, se le agregará la iluminación, una clínica deportiva, un gimnasio, una sala de conferencias, nuevos camerinos y más graderías para los aficionados.
Quizá después, como parte del programa inaugural, el Edil tecleño jugará con su equipo contra los veteranos mundialistas de España 82, comandados por el Presidente del INDES, Jaime Rodríguez, quien seguramente también abordará esa temática sobre la inversión gubernamental en escenarios deportivos, que dada la crisis económica del país, es una de las materias pendientes de este gobierno.

Será una fecha histórica y muy alegre para los participantes de esos actos, pero para la población tecleña  uno de los frutos  más importantes de esa inauguración, será el enorme beneficio formativo para niños y jóvenes, lo cual a lo mejor no se analizará en esos discursos por cuestiones de tiempo, pero es indudable que este centro deportivo se convertirá en  un nuevo “polo de desarrollo” para Santa Tecla, teniendo en cuenta además la visión  de formación a largo plazo con que Oscar Ortiz viene planteando este tipo de proyectos.

El Alcalde tecleño tiene una lectura diferente sobre el desarrollo del deporte en El Salvador. Relaciona perfectamente la ejecución de los programas deportivos, con los otros componentes de su plan municipal, para lograr un desarrollo integral e equilibrado de la ciudad. Por eso, su idea no es un planteamiento simplista de hacer un estadio solo para que la gente llegue a disfrutar de un partido de fútbol, peor aún con la pobre calidad de espectáculo que tiene en estos momentos el deporte más popular de El Salvador.
No es tampoco una simple construcción de una obra monumental --como el Estadio Cuscatlán que no ejecuta proyectos de fútbol y solo se llena una vez al año, por actividades cristianas o musicales--, que sería un “elefante blanco”, si este estadio no trasciende o impacta en el desarrollo de la comunidad que lo rodea, como ha sucedido por años con el Polideportivo de Ciudad Merliot, convertido en un club privado por las federaciones que allí funcionan, porque ni  tan siquiera los niños del Centro Escolar La Sabana, tienen acceso a ese lugar para practicar algún deporte.

Que significa el Polideportivo de Ciudad Merliot, para la colonia donde se encuentra? Nada. Si sus niños solo ven pasar y jugar a otros jovencitos “papi paga”, nacionales y extranjeros, que llegan en vehículos nacionales, particulares, diplomáticos o de misiones internacionales a practicar tenis, nadar, hacer gimnasia o a tirar con arco, lo cual ya está siendo analizado muy profundamente por el INDES.

Un centro deportivo de carácter público tiene que ser más que eso. Para Santa Tecla –según su alcalde--, el Estadio Las Delicias, significará para sus niños y jóvenes, muchos sueños, ilusiones, esperanzas y el logro de una forma de vida que perdurará para toda la vida.


Contrario a esto, los equipos profesionales del país, en lugar de darle vida a los escenarios deportivos, alejan a la gente de ellos, porque ni la afición llega a ver jugar a sus equipos, ni los niños o los jóvenes de sus colonias tienen acceso a sus canchas.

Da lástima ver equipos con grandes nombres que antes llenaban estadios, como Aguila, Alianza, Platense,  Universidad, Limeño, etc., jugando para 300 personas, mientras sus flamantes dirigentes les cierran las puertas a sus mismas reservas, escuelas de fútbol o equipos de sus propias comunidades.
Para la mayoría de equipos profesionales y sus ligas, las palabras “planificación” y “procesos” no tienen cabida en su limitado lenguaje técnico, porque no creen que esta difícil situación se puede cambiar si se trabaja a largo plazo, ya que el problema del fútbol es más mental que de dinero.

La mayoría de presidentes de estos equipos quieren campeonatos, ascensos y clasificaciones a torneos regionales o mundiales durante sus administraciones, tal vez porque en su interior se dicen, “de que servirá que ganemos algo a largo plazo si ya no estoy para gozarlo”, lo cual es un pensamiento lógico en una nación tan dividida como la nuestra, pero es una forma cínica y egoísta de dirigir el deporte.

Por eso una obra como el Estadio Las Delicias, servirá de tierra fértil para sembrar la semilla de la ilusión para los niños y jóvenes que sueñan con ser grandes profesionales del deporte, porque mientras eso sucede, nuestros vástagos están creciendo y formándose sanamente, al margen de esta maldad que nos está consumiendo a todos.

Al interpretar la visión de “desarrollo equilibrado” que Oscar Ortiz tiene en Santa Tecla, me parece que este político cuscatleco muy pronto trascenderá de su área de influencia local para convertirse en todo un líder a nivel nacional, lo cual es una buena noticia para la política en El Salvador.

El ejemplo tecleño de desarrollo, como el Paseo el Carmen, deberá impactar en la economía de esta ciudad, pero al igual que el deporte, depende de una minuciosa planificación que se integra con otros proyectos comerciales, de mercados, medioambientales, limpieza, etc.,  que tienen ordenanzas específicas, porque con este turismo, también llegarán los graves problemas de las grandes ciudades cosmopolitas, donde las prostitutas, los homosexuales, los alcohólicos y los drogadictos “florecen” como mariposas en un bello jardín.

Por eso, a la par de este desarrollo turístico, económico y empresarial, Santa Tecla cuenta con grandes proyectos deportivos, culturales y educativos, que son la base de este crecimiento social.

En el caso del deporte, hay técnicos especializados que están trabajando para sistematizar una actividad que sea sostenible y evaluable, para no malgastar los recursos en activismo con torneítos pasajeros que dejan muy pocos frutos. El equipo técnico-deportivo de Oscar Ortiz, que encabeza Carlos Ernesto Chacón Urbina, está diseñando una Política Municipal de Deporte, la primera del país, que integrará esfuerzos con todas las instituciones públicas y privadas que de alguna forma se relacionan con el deporte, porque es necesario coordinar todos  los componentes educativos, culturales, saludables, económicos y políticos hacia una actividad que puede marcar la diferencia entre la alegría y la calamidad de un pueblo.

El Alcalde Ortiz tiene en sus manos un proyecto que servirá de ejemplo para el desarrollo de todo el fútbol nacional, porque está consciente que se debe ayudar al deporte de las mayorías  en El Salvador, pero de una forma técnica y científica.

En el estadio Las Delicias, podría funcionar muy pronto un Centro de Desarrollo del Fútbol, donde se integrará un proyecto de alto rendimiento para que selecciones menores puedan absorber a los talentos futbolísticos de este departamento.

Ya se iniciaron los cursos de capacitación de entrenadores, monitores y profesores de fútbol para que sean parte de este proyecto, que ha sido iniciado dentro de un convenio con la Asociación Departamental de Fútbol de La Libertad de la FESFUT, el Instituto Nacional de los Deportes (INDES) y el Instituto Tecnológico Centroamericano (ITCA).

El proyecto de selección de talentos comenzó en el 2011 con jovencitos de 13 y 14 años, que tuvieron su primera prueba en la Copa COINFES, donde compitieron con jugadores de 15 y 16 años, haciendo un excelente papel. Esperamos que el Estadio las Delicias de Santa Tecla y sus proyectos a largo plazo, sean el ejemplo de planificación y desarrollo comunitario que este país necesita, especialmente en el área del fútbol.
Luis Ríos.

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